
LA SOBRECARGA DE LOS LÍDERES: EL DESAFÍO INVISIBLE PARA LA GESTIÓN ESTRATÉGICA EN EL FUTURO
Detrás de las organizaciones exitosas, a menudo pasa desapercibida una crisis silenciosa: la sobrecarga de los gestores. Aunque a primera vista parecen eficientes, dedicados y exitosos, muchos líderes se ven inmersos en un ciclo de reactividad, consumidos por tareas administrativas y demandas que, con frecuencia, no les pertenecen o son exigidas sin justificación. Esto sucede debido a la falta de una visión sistémica organizacional. La verdadera cuestión es: ¿cómo podemos esperar que los líderes sobrecargados, sin tiempo para reflexionar sobre el futuro, sean los visionarios que las empresas tanto necesitan?
Un estudio reciente de Deloitte revela que el 40% del tiempo de un gestor se gasta en tareas administrativas y resolución de problemas emergentes. El impacto de esto es profundo, afectando no solo el bienestar del líder, sino también el futuro de la organización. ¿Y qué pasa con la planificación estratégica, la innovación y el desarrollo de equipos? Solo el 15% del tiempo se dedica a estas actividades esenciales.
Como Desarrollador Cognitivo Conductual Humano y Organizacional (DCCO), he observado con frecuencia las consecuencias de esta sobrecarga, que van más allá del rendimiento: afecta directamente la salud mental de los líderes. Un ejemplo notable es el de un ejecutivo de una gran multinacional que me buscó en busca de ayuda. Estaba agotado, sin ningún control sobre su agenda, y su salud mental y emocional estaban gravemente comprometidas. Atrapado por las demandas urgentes, había perdido la capacidad de concentrarse en la visión estratégica de su empresa. Cuando comenzamos a trabajar juntos, nos dimos cuenta de que el estrés constante y la sobrecarga de demandas junto con la falta de gestión del tiempo estaban perjudicando su creatividad y claridad, esenciales para las decisiones a largo plazo.
Este caso refleja un problema común en muchas empresas: la incapacidad de los líderes para desarrollar una visión estratégica sólida cuando están sobrecargados con decisiones urgentes y demandas inmediatas.
En este artículo, exploraré cómo la sobrecarga de los líderes se configura como un obstáculo significativo para el desarrollo estratégico de las organizaciones, afectando directamente la salud mental y la capacidad para tomar decisiones. También discutiré cómo restaurar la habilidad de pensar estratégicamente mediante prácticas cognitivas y enfoques que promuevan el equilibrio emocional y cognitivo. Y mostraré cómo las neurociencias ofrecen soluciones eficaces para mitigar los efectos de la sobrecarga, ayudando a restaurar la salud mental y permitiendo que los líderes tomen decisiones más claras y visionarias para el futuro de sus empresas.
Cuando el Futuro se Vuelve Imposible de Alcanzar
La sobrecarga de los líderes no es solo un desafío operativo; es una crisis estructural que debilita las bases de la estrategia organizacional. En un mundo cada vez más complejo e inestable, donde las decisiones deben ser rápidas y las exigencias son incesantes, los líderes se ven atrapados en un ciclo vicioso de urgencias y soluciones inmediatas. Cuando la mayor parte de su tiempo se consume en tareas administrativas y la gestión de crisis, ¿cómo esperar que estos líderes, sobrecargados, puedan proyectar y guiar a sus organizaciones hacia el futuro?
El paradoja del liderazgo sobrecargado es que, al responder constantemente al presente, los líderes se vuelven incapaces de crear el futuro. Ya no hay espacio para la reflexión, la contemplación o la innovación. Lo que debería ser una función estratégica —moldear la visión, desarrollar equipos y transformar la cultura organizacional— se reduce a un simple acto de supervivencia diaria.
La falta de tiempo para “detenerse y respirar” es la principal causante de esta desconexión. Sin tiempo para el pensamiento estratégico, la capacidad del líder para construir una visión sólida e integradora para el futuro se ve seriamente comprometida. Lo que observamos, entonces, es la disminución de la capacidad de transformar la visión en acción concreta, de alinear los esfuerzos del equipo con los objetivos a largo plazo y de generar innovación disruptiva.
Fatiga Decisoria y la Pérdida del Pensamiento Estratégico
La fatiga decisoria, un concepto ampliamente reconocido en la psicología organizacional, surge cuando el líder se ve obligado a tomar numerosas decisiones sin pausas para una reflexión profunda. Un estudio realizado por Deloitte (2023) señala que el 40% del tiempo de los gestores se consume en la resolución de problemas de última hora y en tareas administrativas. Este agotamiento cognitivo no solo afecta la calidad de las decisiones, sino que también crea una barrera invisible para la innovación, dificultando que los líderes identifiquen nuevas oportunidades, ya que su mente está saturada con demandas inmediatas.
En un estudio de Harvard Business Review (2020), se identificó que el 72% de las estrategias empresariales fracasan en su ejecución. Lo que muchas veces no se percibe es que esto no ocurre por falta de visión, sino por la incapacidad de los líderes para traducir sus ideas en acciones concretas. Esto deja claro una vez más que la sobrecarga cognitiva impide la ejecución de estrategias, ya que el cerebro no puede mantener el enfoque en la ejecución y en la planificación a largo plazo. En lugar de una visión de futuro, surge un ciclo de reactividad que paraliza la capacidad de innovación.
La Verdadera Causa de la Crisis
Y aquí es donde la salud mental entra como un componente vital para la solución de este dilema. La verdadera crisis del liderazgo sobrecargado no radica solo en la cantidad de decisiones que un líder debe tomar, sino en la calidad de esas decisiones. Cuando el líder no tiene espacio para reflexionar y organizar sus pensamientos, no solo compromete la salud mental de su equipo, sino también la suya propia. La falta de cuidado del bienestar psicológico del líder puede llevar a agotamiento, depresión, ansiedad, pánico y burnout y, obviamente, a la disminución de la capacidad de liderar de manera efectiva.
El liderazgo no puede ser eficaz sin una base sólida de salud mental. Los líderes saludables, tanto física como mentalmente, tienen más capacidad para mantener el enfoque, cultivar la empatía, tomar decisiones ponderadas y construir una cultura organizacional que fomente la innovación y el desarrollo continuo. La salud mental del líder debe verse como una prioridad estratégica, ya que su salud mental afecta directamente la salud de la organización.
El Paradoja del Liderazgo Sobrecargado
La sobrecarga de los líderes va más allá de un simple desafío operativo. Es un reflejo de una falla sistémica en las organizaciones que, si no se trata, amenaza la capacidad de las empresas para evolucionar y adaptarse a las demandas futuras. La Teoría de la Carga Cognitiva (Sweller, 1988) nos advierte sobre una verdad crucial: el cerebro humano tiene una capacidad limitada para procesar información. Cuando está sobrecargado con decisiones rápidas, tareas emergenciales y la necesidad de respuestas instantáneas, la capacidad de reflexión profunda se sacrifica en favor del inmediatismo.
Este fenómeno es aún más problemático en el contexto del liderazgo. Los líderes que operan en modo reactivo —apaga fuegos constantemente— desarrollan sesgos cognitivos perjudiciales, como el efecto túnel. Este sesgo, descrito por Kahneman y Tversky, hace que estos líderes se concentren excesivamente en las demandas inmediatas, perdiendo la capacidad de ver la visión más amplia necesaria para moldear el futuro. Como resultado, las decisiones se enfocan más en el corto plazo, con el riesgo de evitar el riesgo en favor de soluciones rápidas y aparentemente efectivas. A largo plazo, esto mina la capacidad de innovación y compromete la visión estratégica.
Esta sobrecarga cognitiva crea un ciclo vicioso: la urgencia constante perjudica la reflexión estratégica, lo que a su vez limita la innovación y evita la creación de soluciones verdaderamente transformadoras. El impacto no es solo operativo; afecta la salud mental de los líderes, que se sienten constantemente presionados, estresados y, a menudo, agotados. El aumento del estrés crónico interfiere directamente con el funcionamiento del cerebro, especialmente con el córtex prefrontal: el área responsable de planificar, innovar y tomar decisiones estratégicas. Sin la capacidad de “respirar” y reflexionar, los líderes se convierten en prisioneros de la reactividad, incapaces de tomar decisiones audaces o pensar en el futuro con claridad.
La Visión para la Transformación del Liderazgo
Sin embargo, hay una luz al final del túnel. La buena noticia es que la transformación del liderazgo no es solo una posibilidad, sino una necesidad urgente para las organizaciones que desean mantenerse competitivas e innovadoras. La clave está en repensar el papel de los líderes dentro de la estructura organizacional. Los líderes no pueden seguir siendo vistos solo como solucionadores de crisis o administradores de tareas urgentes. Deben ser reconocidos como agentes estratégicos, capaces de moldear el futuro de la organización con visión y propósito.
Para que esto ocurra, es necesario proporcionar a los líderes las herramientas adecuadas y, lo que es más importante, el espacio mental y emocional para detenerse, reflexionar y, finalmente, actuar de manera estratégica. Las organizaciones deben dar a sus gerentes la libertad cognitiva para pensar a largo plazo, cultivar la innovación y, sobre todo, liderar con intencionalidad y conciencia.
Pero, ¿cómo podemos reiniciar efectivamente este proceso de transformación del liderazgo? No se trata solo de nuevas capacitaciones o de un enfoque temporal; se trata de una reconfiguración estructural en las organizaciones, donde los líderes reciban apoyo para hacer lo que mejor saben hacer: liderar con una visión sistémica.
De Superviviente a Estratega Cognitivo
La transformación del liderazgo requiere un enfoque integrado que combine neurociencia, gestión estratégica y desarrollo conductual. Sin embargo, no se trata solo de un cambio operativo. El liderazgo necesita evolucionar para convertirse en estratégico desde el punto de vista cognitivo, es decir, en la capacidad de tomar decisiones basadas en una comprensión profunda y sistémica del futuro, en lugar de responder de manera inmediata y reactiva a los problemas diarios.
Los líderes resilientes, con una mentalidad de crecimiento, son un 34% más efectivos al manejar la sobrecarga porque ven los desafíos como oportunidades de aprendizaje. Sin embargo, esta transformación requiere mucho más que un esfuerzo individual; necesita un entorno organizacional que priorice la seguridad psicológica y el bienestar cognitivo de sus líderes. Y, aunque los números hablan por sí mismos, es el ejemplo humano el que otorga verdadero poder a estos cambios.
Imagina, por ejemplo, a João, el CEO de una gran empresa tecnológica. Se encuentra diariamente en el epicentro de crisis y operaciones urgentes. Sus horas de trabajo están llenas de reuniones interminables, decisiones de emergencia y tareas administrativas que agotan su energía cognitiva. Como resultado, no puede dedicar el tiempo necesario para pensar estratégicamente en el futuro de su empresa. Su mente está sobrecargada con el “ahora”, dejando sin espacio al “después”.
Sin embargo, al darse cuenta del impacto de la sobrecarga cognitiva en su liderazgo y resultados, João decide tomar medidas decisivas. Personalmente, comienza a implementar hábitos diarios para reducir el estrés mental, como practicar 10 minutos de meditación por la mañana y adoptar un horario más estructurado para evitar la sobrecarga. También empieza a reservar tiempo para la reflexión estratégica, asegurándose de que su visión a largo plazo no sea sofocada por lo inmediato.
A nivel organizacional, João comienza a delegar con más confianza, creando una cultura de liderazgo distribuido y colaborativo dentro de su empresa. Promueve sesiones de coaching para sus líderes séniores, animándolos también a adoptar prácticas que favorezcan el equilibrio mental y la resiliencia. Además, implementa un programa de bienestar para los empleados, creando espacios de descanso mental dentro de la jornada laboral. También fomenta una cultura de retroalimentación abierta y segura, asegurando que todos los niveles de la organización puedan expresar desafíos sin temor a ser juzgados.
Con el tiempo, João se da cuenta de que al cuidar de su propio equilibrio cognitivo y crear un entorno organizacional que prioriza el bienestar, se convierte en un líder más efectivo. Puede delegar con más confianza, dedicar tiempo a la innovación y, lo más importante, crear espacio para una visión a largo plazo. Este cambio no solo mejora su salud mental, sino que también da como resultado una mayor productividad y crecimiento para la empresa, demostrando que, para los líderes, la resiliencia no es solo una habilidad personal, sino un reflejo de una cultura organizacional que prioriza el bienestar colectivo.
Por lo tanto, entiende que esta transformación no es una fantasía, sino una realidad que muchas organizaciones están implementando. Aquí algunos ejemplos de iniciativas que se están adoptando para combatir la sobrecarga cognitiva de los gerentes:
• Distribución de la Carga Cognitiva
La sobrecarga que enfrentan los líderes está a menudo vinculada a la centralización de tareas operativas. El ejemplo de Microsoft, que utiliza IA para automatizar el 30% de las decisiones rutinarias, muestra cómo la delegación inteligente puede liberar tiempo para que los líderes se centren en actividades más estratégicas de alto impacto. Además, delegar tareas que no requieren habilidades estratégicas puede liberar la cognición de los gerentes y proporcionar más espacio para acciones que realmente influencien el futuro de la organización.
• Espacios de Trabajo Profundo
Empresas como Volvo han implementado “sprints estratégicos” quincenales, donde los líderes se aíslan de las tareas operativas para centrarse exclusivamente en la innovación y el futuro de la empresa. Este concepto de “Trabajo Profundo” ha demostrado ser un diferenciador poderoso. Un estudio del MIT de 2021 reveló que dedicar entre 2 y 3 horas diarias al pensamiento estratégico puede aumentar la calidad de la toma de decisiones en hasta un 40%.
• Entrenamiento en Desarrollo Cognitivo-Conductual (DCC)
Los líderes que sufren de sobrecarga cognitiva pueden beneficiarse enormemente de los programas de Desarrollo Cognitivo-Conductual (DCC). Estos programas ayudan a reestructurar creencias limitantes, como la idea de que deben resolver todos los problemas por sí mismos. Según estudios del Journal of Applied Psychology, el DCC puede reducir el estrés en hasta un 65% y aumentar la delegación efectiva, creando más espacio para decisiones estratégicas a largo plazo.
• La Tecnología como Aliada de la Cognición Estratégica
Herramientas como la inteligencia empresarial y la IA generativa (como ChatGPT) han sido cruciales para liberar hasta 12 horas por semana a los gerentes. Esto les permite centrarse en actividades estratégicas de mayor valor, mientras que la IA se encarga de las tareas repetitivas y analiza los datos operativos, tomando decisiones más rápidas, precisas y orientadas al futuro.
• Cultura de Innovación y Seguridad Psicológica
Finalmente, crear una cultura de innovación y seguridad psicológica es fundamental para desbloquear el potencial estratégico de los líderes. Cuando los líderes se sienten seguros para correr riesgos, su energía se canaliza hacia el fomento de nuevas ideas. Líderes como los de Google y Zappos son ejemplos de cómo cultivar una cultura de seguridad psicológica puede involucrar a sus equipos en proyectos innovadores, fomentando un 76% más de creatividad dentro de sus organizaciones.
¿Qué Pueden Hacer las Empresas Ahora?
Ahora que hemos explorado algunos ejemplos concretos, ¿cómo pueden las empresas comenzar a implementar estos cambios? Aquí algunos lineamientos prácticos:
• Redefinir el rol del gerente: El líder ya no debe ser visto como el solucionador de crisis, sino como el estratega que guía a la organización hacia el futuro. El primer paso es cambiar la percepción interna del rol del gerente, considerándolos como mentores e innovadores, no solo operadores o, aún peor, tecnócratas.
• Garantizar espacio para la reflexión estratégica: Las empresas deben crear políticas que permitan a los líderes dedicar tiempo a lo que realmente importa: construir e implementar una visión estratégica. Esto implica delegar tareas operativas y liberar a los gerentes para que piensen a largo plazo.
• Invertir en capacitación continua: El desarrollo del liderazgo debe ser un proceso continuo, centrado en la visión estratégica, la innovación y la gestión de personas. Los programas de coaching y mentoring son esenciales para el desarrollo continuo de las habilidades de liderazgo, permitiendo que los gerentes se adapten y lideren de manera efectiva en un entorno volátil.
• La tecnología al servicio de la gestión estratégica: Herramientas como la inteligencia artificial y el análisis de datos pueden ser grandes aliadas de los líderes, reduciendo el tiempo dedicado a asuntos operativos y liberándolos para pensar estratégicamente. Sin embargo, las empresas deben integrar estas herramientas de manera inteligente, alineándolas con el proceso de toma de decisiones estratégicas.
• Crear una Cultura de Innovación y Colaboración: Finalmente, la verdadera innovación comienza con la colaboración. Las empresas deben crear un entorno donde los líderes puedan trabajar en conjunto con sus equipos, fomentando un espíritu de creatividad e innovación. Esto no solo ayuda a los líderes a desempeñar su papel estratégico, sino que también inspira a los equipos a involucrarse plenamente en el proceso de transformación.
Ejemplo de Transformación en el Liderazgo
Permítanme compartir un ejemplo real de transformación organizacional. TechFuture (nombre ficticio), una empresa de tecnología de rápido crecimiento, estaba atrapada en un ciclo de reactividad. Con los gerentes abrumados por las crisis operativas diarias, había poco espacio para la innovación o para pensar en el futuro. La sobrecarga cognitiva de los líderes no solo estaba afectando su eficacia, sino también comprometiendo la competitividad de la empresa. Estaba claro: la forma en que los líderes estaban manejando las demandas diarias no era sostenible a largo plazo.
1. Redefiniendo el Rol de los Líderes: De Gerentes a Visionarios
TechFuture tomó una decisión radical. En lugar de mantener a los líderes como simples solucionadores de problemas operativos, la empresa los transformó en estrategas e innovadores. Esto no fue solo un cambio de título; requería una reinvención completa de las habilidades, comportamientos y mentalidad de los gerentes. Para lograr esto, se implementó un programa de coaching ejecutivo centrado en el pensamiento estratégico, la gestión de equipos y la innovación continua.
El cambio fue claro e inmediato: una reducción del 30% en los problemas operativos repetitivos y un aumento significativo en la colaboración entre departamentos. El impacto fue profundo: los líderes estaban más capacitados para generar soluciones innovadoras y guiar a sus equipos hacia metas a largo plazo.
2. Delegación Inteligente: El Uso Estratégico de la Tecnología
Otro pilar de la transformación fue la delegación inteligente. Al implementar tecnologías como la IA y la automatización, TechFuture no solo alivió la carga administrativa, sino que también creó más espacio para que los líderes se concentraran en lo que realmente hacía la diferencia: la innovación y el crecimiento. Al reducir la carga operativa en un 40%, los líderes ganaron 15 horas adicionales por semana para dedicar a la elaboración de estrategias y a la innovación de productos.
Este cambio tuvo un impacto inmenso: los líderes que antes estaban inundados de tareas repetitivas ahora tenían tiempo para realmente “pensar fuera de la caja”, lo que fortaleció la visión futura de la organización.
3. Proteger el Pensamiento Estratégico: Deep Work
TechFuture también implementó una práctica radicalmente eficaz para combatir la sobrecarga cognitiva: el deep work. Cada quince días, los líderes participaban en sprints estratégicos donde se desconectaban de las demandas diarias para centrarse exclusivamente en el pensamiento estratégico y la innovación.
El efecto fue claro: un aumento del 30% en la claridad estratégica de los líderes, mejorando la calidad de las decisiones y la alineación de los equipos. Era un espacio de libertad creativa que llevó a la empresa a explorar nuevas soluciones para viejos desafíos.
4. Empoderamiento: Transformando las Creencias Limitantes
Además, la empresa adoptó programas centrados en el Desarrollo Cognitivo-Conductual Organizacional (DCCO). Este enfoque innovador ayudó a los líderes a superar sus creencias limitantes sobre la necesidad de resolver todo por sí mismos, reduciendo el estrés en un 60% y empoderándolos para delegar con confianza.
La inteligencia emocional se convirtió en una habilidad esencial: al sentirse más equilibrados emocionalmente, los líderes comenzaron a apoyar a sus equipos con más empatía, creando un ambiente organizacional más saludable y colaborativo.
5. Crear una Cultura de Innovación: La Seguridad Psicológica como Pilar
Finalmente, TechFuture realizó un cambio fundamental en su cultura organizacional: fomentó una mentalidad de seguridad psicológica. Esto permitió que los líderes experimentaran con nuevos enfoques sin miedo al fracaso, creando un entorno donde los errores se veían como oportunidades de aprendizaje y crecimiento.
Los resultados fueron transformadores: un aumento del 45% en la generación de ideas innovadoras, junto con un aumento significativo en la satisfacción y el compromiso de los equipos. Las personas estaban más motivadas, más comprometidas y más dispuestas a contribuir a la innovación dentro de la empresa.
Resultados:
El Impacto Real de la Transformación
Después de seis meses de implementación exhaustiva basada en el Desarrollo Cognitivo-Conductual Organizacional (DCCO), los resultados obtenidos fueron impresionantes:
• Un aumento del 30% en la claridad estratégica de los líderes, con decisiones más alineadas con el futuro de la organización.
• Una reducción del 40% en la carga administrativa, lo que permitió un mayor enfoque en actividades que generan valor estratégico.
• Un aumento del 20% en el compromiso de los equipos, que se sintieron más apoyados y motivados para innovar.
• Un aumento del 45% en la generación de ideas innovadoras, impulsando el desarrollo de nuevos productos y procesos.
Esta transformación en el liderazgo de TechFuture es un claro ejemplo de cómo las empresas pueden reimaginar el papel de sus líderes. Al abordar la sobrecarga cognitiva de manera integrada y estratégica, la empresa no solo mejoró su desempeño, sino que también creó una base sólida para una cultura innovadora y sostenible a largo plazo.
Dejar el “Modo Apagar Incendios”
La verdadera transformación del liderazgo comienza cuando dejamos de ser líderes que solo reaccionan ante las crisis y pasamos a ser líderes que anticipan, moldean y crean el futuro. El papel del líder ya no es solo lidiar con urgencias operativas, sino construir una visión estratégica que inspire y dirija a la organización hacia el éxito sostenible.
En este nuevo escenario, ya no es una elección, sino una necesidad estratégica para garantizar la supervivencia y el crecimiento de las empresas. Las organizaciones que no enfrentan la sobrecarga cognitiva de sus líderes y no liberan a los líderes de las tareas operativas están perdiendo valiosas oportunidades para posicionarse como innovadoras y competitivas. Los líderes deben ser liberados para pensar, planificar y crear, no para quedarse atrapados en la rutina operativa.
Pero la cuestión va más allá. Si el liderazgo asume su papel de guía y transformador, el reflejo de esto será un cambio significativo en la felicidad y realización en el trabajo. La felicidad en el trabajo no tiene que ser un privilegio raro. Puede ser el resultado natural de un trabajo realizado con propósito y alineación estratégica. Cuando el líder comienza a moldear el entorno organizacional, crea las condiciones para que la felicidad en el trabajo se convierta en una meta posible y accesible para todos. No depende de cambios externos como promociones o aumentos salariales, sino de un entorno más equilibrado y de una cultura organizacional que valore el desarrollo humano.
Por lo tanto, si los líderes son los primeros en asumir la responsabilidad de alejarse del “modo apagar incendios”, esto permitirá que los empleados también se sientan más realizados y felices en su trabajo. La felicidad profesional ya no será una búsqueda individual, sino una construcción colectiva, sustentada por un liderazgo que abre espacio para el desarrollo y la innovación continua.
¿Qué está haciendo usted, como líder organizacional, para garantizar que sus gerentes puedan dejar de lado las urgencias diarias y adoptar una postura proactiva, estratégica e innovadora, creando así un ambiente de trabajo donde todos puedan alcanzar la felicidad y el propósito profesional?
Referencias:
• Kahneman, D. (2011). Thinking, Fast and Slow.
• Edmondson, A. (1999). The Fearless Organization.
• Dweck, C. (2006). Mindset: The New Psychology of Success.
• McKinsey & Company (2023). The Future of Work: Embracing Artificial Intelligence.
• Gartner, Inc. (2023). The Impact of AI on Strategic Decision Making.
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