CUANDO LA FELICIDAD SE CONVIRTIÓ EN OBLIGACIÓN, EL ALMA FUE DESPEDIDA
El retorno imposible (y necesario) a la esencia humana en las organizaciones
LO QUE MURIÓ (Y NADIE QUIERE NOMBRAR)
Hay un vacío habitando las organizaciones. Nadie lo nombra. Pero todos lo sienten. Mira los signos: Índices de satisfacción: altos Programas de bienestar: implementados Encuestas de clima: positivas Chief Happiness Officer: contratado
Y aun así: Salud mental: en colapso Turnover: crónico Cinismo: estructural Sentido: ausente
¿Cómo es posible? Sencillo: Las personas aprendieron a performar felicidad —sin sentirla. Sonreír en las reuniones. Responder ‘satisfecho’ en las encuestas. Publicar ‘gratitud’ en el LinkedIn corporativo.
Mientras, por debajo, nada sostiene. Ni rabia autorizada. Ni tristeza legitimada. Ni miedo nombrado. Ni amor posible.
Solo felicidad como obligación contractual no escrita.
Porque algo murió. No recientemente. Murió cuando la felicidad se convirtió en métrica. Cuando el engagement se convirtió en KPI. Cuando el propósito se convirtió en PowerPoint. Cuando el alma se convirtió en ‘cultura organizacional’.
¿Y hoy? Hoy tenemos organizaciones técnicamente felices —y psíquicamente enfermas. Estructuras corporativas performando sentido. Pero sin alma.
Y cuando no hay alma, la salud mental colapsa. Porque la salud mental no es ausencia de síntomas. Es presencia de sentido. Y el sentido no se implementa. El sentido se habita —o no existe.
MOVIMIENTO 1 — LA FARSA DE LA FELICIDAD MEDIDA
Cuando la felicidad se convirtió en dashboard, algo murió. No la felicidad en sí. Sino la posibilidad de sentirla.
Porque sentir exige presencia. Y la presencia no cabe en una escala de 1 a 5.
Lo que ocurrió fue quirúrgico: Las organizaciones descubrieron que podían cuantificar la felicidad. Y cuando cuantificas, gestionas. Y cuando gestionas, controlas. Y cuando controlas, matas.
Hoy tenemos organizaciones con: ‘Índices de felicidad’ altísimos Y salud mental en colapso ‘Engagement’ en la cima Y ansiedad generalizada ‘Cultura fuerte’ Y depresión enmascarada
¿Cómo? Porque las personas aprendieron a performar sin habitar. Performan engagement —mientras están emocionalmente exhaustas. Performan propósito —mientras perdieron contacto con lo que sienten. Performan felicidad —mientras su salud mental se desmorona.
Y lo que mata no es la performance en sí. Es que la performance se convirtió en LA REALIDAD ACEPTADA.
Nadie pregunta más: ‘¿Cómo estás realmente?’ Todos preguntan: ‘¿Tu índice de satisfacción está por encima de 4?’
Y cuando la métrica sustituye la verdad emocional, algo brutal ocurre: La salud mental se convierte en variable invisible.
Puedes estar: Ansioso —pero ‘comprometido’ Deprimido —pero ‘satisfecho’ (en la encuesta) En agotamiento emocional —pero ‘performando bien’
Y las organizaciones celebran los números. Mientras las personas, silenciosamente, enferman.
Porque la salud mental no aparece en el dashboard. La salud mental aparece: En el temblor de las manos antes de la reunión. En el insomnio que nadie cuenta. En el llanto escondido en el baño. En la medicación que se volvió rutina.
Pero nada de eso entra en el informe de felicidad. Porque la felicidad organizacional mide apariencia. No mide alma.
MOVIMIENTO 2 — POR QUÉ LOS ‘GURÚS’ NO SALVAN A NADIE
La industria de la felicidad organizacional explotó. Nuevos libros. Nuevos frameworks. Nuevos ‘especialistas’ vendiendo la misma promesa con empaque nuevo.
Pero nada cambia. Porque los ‘gurús’ venden metodologías. Y las metodologías asumen que el problema es técnico.
Pero el problema no es técnico. Es ontológico.
Las organizaciones no necesitan:
❌ Nuevo framework de engagement
❌ Nuevo modelo de liderazgo
❌ Nueva certificación de Chief Happiness Officer
❌ Más capacitaciones en soft skills
Las organizaciones necesitan:
✅ Coraje para nombrar que perdieron el alma
✅ Honestidad para admitir que performan propósito
✅ Humildad para reconocer que ninguna consultoría resuelve esto
Y eso ningún ‘gurú’ vende. Porque no es un programa de 6 meses. Es muerte simbólica.
Y la muerte simbólica no viene en PowerPoint. No tiene ROI. No tiene entregable. No tiene certificado.
Tiene solo la travesía. Aquella que exige: Morir como estructura corporativa. Renacer como organismo vivo.
Y pocos tienen estómago para eso. Entonces contratan otro gurú. Implementan otro programa. Miden otra vez la felicidad. Y el vacío persiste.
Porque el vacío existencial no se resuelve con intervención. Se resuelve con transformación. Y la transformación no se compra. Se vive —o no se tiene.
MOVIMIENTO 3 — ALEGRÍA VS. FELICIDAD: LA DISTINCIÓN FATAL
Hay dos formas de energía en una organización: Alegría —que es expansión de potencia Tristeza —que es contracción de potencia
Las organizaciones creen que felicidad = alegría. Pero no.
Felicidad es estado emocional pasajero. Alegría es aumento de la capacidad de existir.
Mira la diferencia: Felicidad corporativa: Happy hour → te sientes bien por 2 horas Bono → te sientes valorado por 2 semanas Promoción → te sientes realizado por 2 meses ¿Después? Vacío.
Alegría organizacional: Proyecto donde creaste algo inédito → expansión permanente Conflicto que atravesaste y creciste → potencia ampliada Relación donde fuiste visto en verdad → ser aumentado
Eso no pasa. Porque no es estado —es transformación.
Organizaciones que ofrecen felicidad: → Las personas performan mientras duran los beneficios
Organizaciones que liberan alegría: → Las personas crean —porque la expansión es irreversible
¿Cuál tienes tú? Si tienes programas de felicidad, tienes placeres temporales. Si tienes estructura que permite expansión de potencia, tienes alegría viva.
Y la alegría viva no necesita ser medida. Porque pulsa. Y lo que pulsa, no muere.
Lo que es performado, muere en el instante siguiente al fin de la performance. Por eso las organizaciones están llenas de ‘felicidad muerta’. Aquella que existe solo mientras alguien mira. Aquella que desaparece cuando la cámara se apaga. Aquella que no sostiene nada —porque no es real.
MOVIMIENTO 4 — LA INQUIETUD QUE NINGÚN SALARIO SATISFACE
Hay un hambre que ningún salario mata. Una inquietud que ningún cargo calma. Un deseo que ningún beneficio satisface.
Es el deseo de sentido. Y el sentido no se da. El sentido se encuentra.
Pero solo se encuentra cuando hay espacio para buscar.
Las organizaciones eliminaron ese espacio. Llenaron cada minuto con: Reuniones. Metas. Entregas. Performance.
No queda tiempo para preguntar: ‘¿Por qué estoy aquí?’ ‘¿Qué significa esto?’ ‘¿En quién me estoy convirtiendo?’
Y cuando no hay espacio para la pregunta, no hay respuesta. Solo inquietud enmascarada de productividad.
Y cuando no hay espacio para nombrarla, se convierte en: Ansiedad crónica. Insomnio persistente. Desconexión emocional. Enfermedad psíquica.
Porque la inquietud no habitada corroe la salud mental. No como ‘enfermedad’. Como erosión existencial.
La sensación de que: ‘Estoy aquí —pero no sé por qué.’ ‘Hago todo —pero nada tiene sentido.’ ‘Performo bien —pero estoy vacío.’
Esto no es burnout. Es pérdida de sí mismo. Y la pérdida de sí mismo es la raíz de todo adoecimiento psíquico.
Las organizaciones creen que resuelven esto con: Más beneficios. Más reconocimiento. Más programas de bienestar.
Pero la inquietud no se calma con cosas. La inquietud se calma cuando encuentras sentido.
Y el sentido no se encuentra en el happy hour. El sentido se encuentra cuando: Creas algo que antes no existía. Atravesas algo que te transformó. Perteneces a una narrativa mayor que tú.
Y si tu organización no ofrece eso? Vives exilio interno. Presente en el cuerpo —ausente en el alma.
Y el exilio interno, mantenido por años, destruye. No de golpe. Silenciosamente. Hasta que un día despiertas y te das cuenta: ‘No sé más quién soy.’
MOVIMIENTO 5 — CONTRADICCIÓN COMO VIDA
Las organizaciones odian la contradicción. Quieren: Claridad (no ambigüedad) Alineamiento (no tensión) Consenso (no conflicto)
Pero la vida ES contradicción. Autonomía que necesita pertenencia. Innovación que necesita tradición. Libertad que necesita estructura.
Cuando eliminas la contradicción: No ‘resuelves el problema’. Matas el movimiento.
Porque la transformación ocurre a través de la contradicción. No a pesar de ella.
Las organizaciones se obsesionan con el ‘alineamiento’: ‘¿Cómo alinear equipos remotos?’ ‘¿Cómo alinear propósito?’ ‘¿Cómo alinear cultura?’
Respuesta brutal: no alinees. El alineamiento es muerte por consenso.
Porque el consenso elimina la tensión creativa. Y sin tensión, no hay síntesis. Solo repetición.
Mira lo que pasa: Empresa identifica ‘tensión entre áreas’. Contrata consultoría. Implementa ‘alineamiento’. Declara ‘problema resuelto’. Tres meses después: estancamiento creativo.
¿Por qué? Porque eliminaron la tensión productiva. Y sin tensión, no hay movimiento. Sin movimiento, no hay transformación. Solo cambio disfrazado de evolución.
Las organizaciones vivas sostienen la contradicción: Permiten conflicto —sin destruir la relación Autorizan divergencia —sin perder cohesión Habitan el paradoxo —sin buscar resolución inmediata
Esto es difícil. Por eso es raro. Por eso funciona.
Porque la vida no es o/o. Es y/y.
Y las organizaciones que entienden esto dejan de intentar resolver la contradicción. Y comienzan a habitarla.
Y cuando habitas la contradicción, algo emerge: Síntesis creativa. Aquella que ningún planeamiento estratégico previó. Aquella que solo ocurre cuando sostienes la incomodidad de la no-resolución.
Pero ¿cuántas organizaciones tienen estómago para esto? Pocas. La mayoría prefiere la ilusión de claridad. Aunque la claridad sea la muerte de lo vivo.
MOVIMIENTO 6 — EL PODER (Y LA MUERTE) DEL MITO ORGANIZACIONAL
Toda organización tiene un mito fundador. No la misión en la pared. Sino la narrativa que responde: ‘¿Por qué existimos?’
Ese mito puede ser: Heroico —‘Transformamos el mundo’ Mercenario —‘Maximizamos lucro’ Superviviente —‘Todavía no morimos’
Y hay un problema brutal: La mayoría de las organizaciones perdió contacto con su mito. O peor: vive un mito falso.
Mira el patrón: Startup nace con mito heroico: ‘Vamos a democratizar X’. Crece. Recibe inversión. IPO. Diez años después: mito mercenario disfrazado de heroico. ‘Estamos transformando el mundo’ (en el PowerPoint). ‘Maximizar el valor para los accionistas’ (en la práctica).
Resultado? Las personas sienten la disonancia mítica. Y la disonancia mítica genera cinismo estructural.
Porque no puedes habitar un mito que no sostiene. Mito no es mentira —es verdad profunda en forma de narrativa.
Pero cuando la narrativa es falsa? Cuando dices una cosa y vives otra? No tienes mito —tienes marketing.
Y el marketing no sostiene sentido. El marketing sostiene ilusión. Hasta que la ilusión se rompe.
Y cuando se rompe, tres cosas ocurren:
1. Cinismo —‘Nunca más creo’
2. Exilio interno —‘Estoy aquí, pero no pertenezco’
3. Búsqueda de mito verdadero —‘Necesito una narrativa que sostenga’
Cuando el mito organizacional es falso, la salud mental colapsa. No porque las personas sean ‘débiles’. Sino porque los humanos no pueden vivir sin narrativa verdadera.
Vivir en disonancia mítica —decir una cosa, vivir otra— genera: Ansiedad (el cuerpo sabe que algo no cierra) Depresión (cuando la esperanza de sentido muere) Disociación (cuando te desconectas para sobrevivir)
Las organizaciones creen que esto es ‘problema individual’: ‘Fulano está estresado.’ ‘Beltrano necesita terapia.’ ‘Ciclana no aguanta la presión.’
Pero no es individual. Es sistémico.
Cuando una organización entera vive una mentira existencial, la salud mental colectiva no aguanta. Porque la psique humana no fue hecha para fingir sentido. Fue hecha para habitar sentido.
Y cuando no hay sentido para habitar? La mente enferma. No como falla. Como respuesta saludable a un ambiente insalubre.
Entonces, la pregunta devastadora: ‘¿Cuál es el mito vivo de tu organización?’ No el que está en el sitio web. No el que dice el CEO. Sino el que las personas sienten cuando se despiertan para trabajar.
Esa respuesta —brutal, honesta, desnuda— revela si tu organización tiene alma. O si es solo una estructura corporativa performando sentido.
MOVIMIENTO 7 — SER-EN-EL-MUNDO CORPORATIVO
Las organizaciones no tienen personas. Las organizaciones son personas.
Pero esa verdad obvia fue olvidada.
Mira lo que ocurrió: Las personas se convirtieron en recursos humanos. Luego en talentos. Luego en capital humano.
Cada renombramiento, una objetivación más sofisticada. Y cuando objetivas, deshumanizas. Y cuando deshumanizas, el ser desaparece.
Pero ¿qué es ‘ser’ en una organización? No es ‘estar empleado’. No es ‘tener función’. No es ‘performar bien’.
Ser es HABITAR.
Y habitar significa: Estar presente —no solo ocupando espacio, sino implicado existencialmente. Pertenecer —no por contrato, sino por vinculación afectiva. Cocrear —no solo ejecutando, sino significando el trabajo.
Pero mira lo que hacen las organizaciones: Eliminan tiempo para habitar. Reunión tras reunión. Meta tras meta. Entrega tras entrega.
No queda tiempo no productivo. Y sin tiempo no productivo, no hay presencia. Solo ocupación.
Eliminan espacio para pertenecer. Equipos reorganizados cada trimestre. Personas transferidas como piezas. Vínculos cortados por ‘optimización’.
No queda estabilidad relacional. Y sin estabilidad, no hay raíz. Solo pasaje.
Eliminan posibilidad de cocrear. Procesos rígidos. Innovación controlada. ‘Creatividad’ dentro de frameworks.
No queda libertad ontológica. Y sin libertad, no hay autoría. Solo ejecución.
Resultado? Personas que están en la empresa —pero no son en la empresa.
Y cuando no eres, sobrevives. Pero la supervivencia no genera sentido. Genera vacío.
El mismo vacío que ningún programa de felicidad llena. Porque ese vacío es ontológico. Y lo ontológico solo se cura con retorno al ser.
MOVIMIENTO 8 — SABIDURÍA ANTIGUA, URGENCIA ACTUAL
Antes de la ‘productividad’, había ritmo. Antes de las ‘metas’, había ciclos. Antes de la ‘performance’, había presencia.
Los antiguos sabían: Los humanos no son máquinas. Necesitan: Alternancia (trabajo/descanso) No ‘equilibrio work-life’ (concepto corporativo superficial).
Sino respeto a los ritmos naturales: Expansión y recogimiento Hacer y no-hacer Producir y contemplar
Las organizaciones modernas abolieron la alternancia. Exigen velocidad constante.
Resultado? El adoecimiento psíquico no es ‘problema individual’. Es síntoma sistémico de ritmo violado.
Ciclos (crecimiento/consolidación) La naturaleza crece en ciclos. Primavera/verano (expansión). Otoño/invierno (consolidación).
Pero las organizaciones exigen crecimiento infinito. Trimestre tras trimestre. Año tras año. Sin tiempo para consolidar.
Resultado? Agotamiento estructural. Innovación sin integración. Cambio sin asimilación.
Pausas sagradas (tiempo sin función) Los antiguos sabían: Hay tiempo para hacer. Y hay tiempo para ser.
Y el tiempo de ser no produce —pero regenera.
Las organizaciones modernas criminalizaron las pausas. ‘Tiempo ocioso es desperdicio.’ ‘Silencio es improductivo.’ ‘No-hacer es pereza.’
Resultado? Personas desconectadas de sí mismas. Porque la conexión exige silencio. Y el silencio exige no-hacer. Y el no-hacer se volvió herejía corporativa.
¿Qué ocurrió? Las organizaciones dessacralizaron el tiempo. Transformaron la vida en productividad.
Y la productividad sin sacralidad genera: Eficiencia vacía. Éxito hueco. Felicidad performada.
Pero no genera sentido. Porque el sentido no viene de hacer más. El sentido viene de ser presente. Y la presencia no se optimiza. La presencia se habita.
MOVIMIENTO 9 — EL RETORNO IMPOSIBLE (Y NECESARIO)
Entonces, ¿cómo una organización retorna a la esencia humana? No con programa. No con consultoría. No con KPI.
Con CORAJE ONTOLÓGICO.
El coraje de:
1. Reconocer que algo murió
Y nombrar el duelo. Sin teatro. Sin maquillaje. Solo verdad: ‘Perdimos el alma.’
2. Permitir tiempo no productivo
Reuniones que respiran. Proyectos que consolidan. Personas que pueden pausar sin culpa. Porque la presencia exige tiempo sin función.
3. Autorizar sentimientos (no solo felicidad)
Rabia como información. Tristeza como profundidad. Miedo como lucidez. Porque la humanidad es oscilar —no estabilizar.
4. Construir relaciones (no solo funciones)
Ver al otro en su incompletud. Sostener silencios incómodos. Permitir vulnerabilidad sin castigo. Porque el vínculo exige ver —no solo usar.
5. Respetar ciclos (no exigir crecimiento infinito)
Expansión y consolidación. Innovación e integración. Hacer y ser. Porque la vida es ritmo —no velocidad.
6. Ressacralizar el tiempo
Reconocer que: No todo es mensurable. No todo es optimizable. No todo tiene función inmediata. Y que lo que no tiene función puede tener el mayor sentido.
¿Pero es posible? Sí —pero raramente. Porque exige muerte simbólica de la organización tal como es. Y pocas tienen coraje para morir.
Prefieren sobrevivir vacías antes que renacer humanas.
Pero las que hacen esa jornada descubren: Las personas no se van —porque están enraizadas. La innovación no se fuerza —porque hay espacio creativo. Las crisis no destruyen —porque hay sentido estructural.
¿Y la felicidad? La felicidad deja de ser meta. Y pasa a ser consecuencia. De ser humano —en plenitud.
EL LLAMADO FINAL
La pregunta ya no es: ‘¿Cómo crear una organización feliz?’ La pregunta es: ‘¿Tienes coraje para morir y renacer?’
Porque la felicidad es síntoma —no solución. Cuando una organización recupera su alma, la felicidad emerge. Pero no como programa. Como presencia.
Y la presencia no se vende. La presencia se habita.
Entonces, la invitación: Si tu organización todavía está vendiendo felicidad, estás atrasado. El mundo ya descubrió que la felicidad corporativa es teatro.
El próximo territorio es: Retorno a la esencia humana.
Que significa: Autorizar sentimientos (todos, no solo los positivos) Respetar ritmos (no solo velocidad) Construir relaciones (no solo funciones) Permitir ser (no solo estar) Ressacralizar tiempo (no solo optimizar)
Esto no viene en consultoría. No se implementa en 6 meses. Esto se vive —o no se tiene.
Y cuando no lo tienes, ¿qué queda? Dashboard de felicidad. Chief Happiness Officer. Programas de bienestar.
Mientras el alma de la organización muere.
La elección es tuya: Continuar performando felicidad. O comenzar la jornada de retorno a la humanidad.
Una de estas opciones tiene futuro. La otra, ya terminó —solo aún no se dio cuenta.
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Este texto es fruto de 27 años investigando no solo el comportamiento humano —sino la salud mental dentro y fuera de las organizaciones. Si quieres ir más allá de lo mensurable, lo optimizable, lo vendible, explora cientos de artículos en mi blog sobre filosofía viva, desarrollo cognitivo comportamental profundo y relaciones humanas conscientes: www.marcellodesouza.com.br Allí no encontrarás felicidad a la carta.
Pero encontrarás preguntas que nadie está haciendo —y que pueden devolver tu organización a la humanidad.
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